Mi novio de Hungría

Actualizado: 9 may 2020
Les voy a contar la historia de amor más bonita de película gringa que he tenido
(para respetar la privacidad de las personas de la historia usaré pseudónimos)
Parte 1: Conociéndonos en el aeropuerto
Después de un vuelo de cinco horas, bajando del avión un chico mexicano, Edgar empezó a "reclutarnos" a todos los que íbamos al campamento, después nos llevó al punto de encuentro donde había varios"internationals", entre todos ellos llegó Patrik, de Hungría y se sentó cerca de nosotros. Yo lo vi y de inmediato lo invité a jugar cartas con Vane, Karla, Henry y conmigo. Patrik de Hungría me pareció muy guapo: fornido, ojos verdes, le entendía cuando hablaba, lentes (con los lentes ya era suficiente para mí, no sé qué clase de magia tienen). Empezamos a hacer small talk, ¿de dónde vienen? ¿cuántas horas duró su vuelo? ¿cómo se enteraron de que existía FV? ¿a qué puesto van? ¿saben en qué villa van a estar?
El camp se divide en villas que van por edades, hay dos villas por grupo de edad, una para niños y una para niñas, y cada villa tiene su nombre. Durante la semana de capacitación viven juntos los consejeros de niños y niñas de la misma edad porque a lo largo del campamento comparten muchas actividades esas dos "villas hermanas", entonces deben conocerse para integrarse y desempeñarse de la mejor manera a lo largo del verano. Cuando Patrik dijo que estaría con niños de 14 años le dije que seríamos villas hermanas y que podíamos ser amigos y chocamos puños.
Parte 2: Viviendo juntos en Quirk Lodge
Después de dos días en los que vivimos solamente los internacionales juntos en varias cabañas, llegó el día de que se unieran todos los estadounidenses. Yo iba a estar en Quirk Lodge con Edgar, Vane, Karla y Patrik. Nos mudamos, las mujeres de un lado del lodge, los hombres del otro. Entre los cuartos de hombres y los de mujeres estaba la sala común, con sillones, sillas y una chimenea en el centro. Varios llevaban hamacas y las amarraron de las columnas, colgaron banderas en las ventanas y se convirtió en un sitio muy agradable donde cantábamos en las noches y jugábamos drinking games con los vasos rojos repletos de agua.
Al principio yo estaba muy concentrada en internalizar toda la experiencia en mi cabeza, observando todo, disfrutando el paisaje, aprendiendo en las capacitaciones, conociendo a los demás de las villas hermanas, echando relajo con los internationals en los ratos libres, estando en shock por lo gringo que era todo y sintiéndome en una película 24/7. Empecé a coquetear con Patrik primero discretamente, platicándole, acercándome poco a poquito, y luego se volvió mucho más descarado. Siempre que me preguntaban las otras counselors "who are you scheming?" o sea que quién me gustaba o con quién estaba planeando acostarme, él era la respuesta.
Un día estábamos platicando varios en la sala común y dijo que en húngaro pussy significa un beso equis, como el que le darías a tu mamá, y todos estábamos riéndonos y no entendíamos de qué hablaba y decían que cómo le ibas a dar pussy a tu mamá y tonterías de ese estilo, así que se acercó a mí y me dio un besito en el cachete y dijo "así es un pussy" intenté disimular la emoción lo más que pude. Les pongo una cita directa de lo que escribí en mi diario (obviamente llevé diario): "Me estoy encariñando mucho con todos ya! Sobre todo los internacionales: Vane, Karla, José, Henry, Miriam, Carlos, Sarah, todos son lo máximo, más Patrik <3 haha, hoy estaba explicándonos que en húngaro se dice pussy a los besos así equis y para explicar me dio un besito en el cachete y I was like [emoji de ojos de corazón] tiene lentes, es fit, estudia idiomas y es super amable".
En el camp, el tiempo no es igual que en la vida real, es como estar en una dimensión alterna donde el tiempo pasa muy lento pero muy rápido al mismo tiempo, y entonces te acercas muchísimo a las personas en muy poco tiempo, sobre todo porque están juntos 24/7 con una sola hora de internet lento al día, y te enfocas muchísimo más en las cosas que tienen en común que en posibles diferencias, porque tienes que hacer que funcione con tal de que los niños lo pasen bien. En esa semana de staff training todos sentimos como si hubiera sido un mes entero, Vane, Karla y yo ya éramos inseparables, Patrik y los otros internationals también. En las noches que teníamos tiempo libre íbamos a Blum, que era una como casa exclusiva para el personal, con mesa de billar, sillones, tele, y el único lugar con internet, y nos poníamos a bailar, cantar y a hacer que nuestro amigo de india Joaquim y que Patrik dijeran groserías en español (de España, de Colombia y de México) Sobra decir que me la viví embobada con la diversidad lingüística y cultural de mi alrededor. Cuando era hora de dormir, Patrik, Karla, Vane y yo, que estábamos viviendo en el mismo lodge, nos íbamos juntos, hasta que eventualmente nos íbamos solos Patrik y yo y platicábamos muchísimo tiempo, y luego nos quedábamos en las hamacas de la sala común de Quirk Lodge platicando otro rato más. Mi momento favorito era salir del cuarto en la mañana y verlo hacer lagartijas sin playera.
Una vez, en la noche, todos estábamos ahí en la sala común jugando algo, y terminando el juego Patrik me empezó a intentar enseñar húngaro (¿un nuevo idioma? ¡Mi mero mole!), hasta me escribió varias palabras en una libretita que yo llevaba a todos lados, pero todos siempre estábamos exhaustos, entonces yo me senté en una mesa a platicar con Karla y Vane, y él recostó su cabeza en mi pierna y se quedó dormido. Cita textual de mi diario sobre este momento: "De regreso a Quirk, Patrik me abrazó todo el camino <3 porque hacía frío y así, y estuvo conmigo en Blum todo el tiempo <3 me está empezando a enseñar húngaro y dice que tengo muy buena pronunciación y hoy se quedó dormido un rato en mi pierna mientras le hacía piojito, adorable! Y me dijo goodnight sweetheart, es que es tan guapo! Sus brazos <3 <3 y tiene abs of steel [emoji de ojos de corazón] y sus lentes!! Mañana queremos ir al observatory a ver las estrellas".
Claro que ya le había dicho que si podía tocar sus abs of steel, y claro que me había dicho que sí. Jugábamos luchitas y acabábamos haciéndonos cosquillas o abrazándonos. Hablábamos de querer viajar y de sentirnos atrapados en la realidad que vivíamos en casa, de nuestro amor por la aventura y de nuestra pasión por aprender nuevos idiomas, sobre cómo no éramos iguales que todos los demás, sobre la historia y política de su país y la del mío, sobre las estrellas, sobre la importancia de la educación. Sentíamos que éramos almas gemelas.
Parte 3: Ponche y punchis punchis
Como mencioné anteriormente, durante la semana de capacitación se hacía una representación de todos los eventos, y todos estaban emocionados por el famoso baile. Todavía recuerdo la ropa que traía puesta: mi vestido de rayas azules con blanco y mis tenis azules. Para estándares de campamento ese look era muy elegante, además me había delineado los ojos ¡y puesto rímel! Entonces yo me sentía espectacular.
El baile fue todo lo que sale en las películas: luces tenues, una estación con "ponche" (o sea agua de limón falsa que pusieron en garrafones cúbicos enormes), música y mucho espacio para pista de baile. Los gringos están tan obsesionados con el trap como nosotros con el reggaetón, así que bailaban bien alocados saltando su trap, mientras los internationals y yo nada más nos los quedábamos viendo entre todos porque no sabíamos bailar esa música punchis punchis ni nos entraba la inspiración. Después de un rato de fracasar en el intento de bailar rapeando, pedimos al DJ que pusiera reggaetón, y como Despacito era el hit del momento, nos pusieron esa y empezamos a perrear todos los latinos (sí, yo también, y eso que no había alcohol, no me pregunten cómo), y pues no sólo los latinos obviamente, hubo varios agregados culturales, como el de Hungría. Nos pusimos a perrear de tal manera él y yo, que se formó un círculo a nuestro alrededor y todos nos veían de reojo, pero nosotros no veíamos a nadie más que el uno del otro, como en las películas cuando toda la pista se oscurece y enfocan las luces solamente a la pareja, pero con reggaetón en lugar de una canción romanticona. Después de que quitaron la única canción de reggaetón que tenían en su laptop y volvieron al trap, se nos fue el feeling a todos, así que yo dije "uy qué calor, vamos por 'ponche'" y mientras tomábamos nuestra agüita de limón me dijo "¿sigue haciendo mucho calor, salimos tantito?" y pues obviamente le dije que sí, ni lo pensé, seguro fue el ponche. Entonces salimos, el ruido del baile quedó de fondo algo tenue, junto con el sonido de grillos y otros animalitos nocturnos. Al salir, lo primero que hice yo fue voltear a ver el cielo. Y wow, qué maravilla, la noche estaba completamente despejada, miles de estrellas sobre nuestra cabeza, la osa mayor y la osa menor se podían ver perfectamente, el olor a bosque a nuestro alrededor, las cabañas a unos metros... Y entonces nos besamos.

Aquí viene una parte de la historia que me he debatido mucho sobre si debería censurarla o no, pero creo que varias cosas tendrían más sentido si no la censuro para ojos conservadores, como los de mi abuelita, mi mamá y mis tíos (que espero que jamás lean esto). Ellos creen que soy una niña buena, católica ejemplar incorruptible aun estando a cientos de km de casa, y pues más o menos… Quisiera recalcar que durante la capacitación hubo una plática que nos dieron que se llamaba "hook up culture", donde literalmente nos dijeron que éramos libres de tener relaciones sexuales con los otros consejeros, en tanto estuviéramos en el mismo rango de puesto, y en tanto los niños no se enteraran de nada. Así que nos dijeron que jamás usáramos las cabañas para ese fin, y que, si alguna vez alguien necesitaba preservativos, podía ir a la oficina a pedirlos con toda confianza. Wow, was this the AmeRicAn dReaM?
El beso se prolongó un minuto y tal vez otro minuto más. Me tomó de la mano y me dijo que si quería ir a otro lado. Le pregunté que a dónde, sabiendo perfectamente sus intenciones, y resulta que me llevó a una cabaña que estaba abierta y completamente vacía, y el hombre venía completamente preparado para el evento. Estuvo muy divertido porque no prendimos las luces y eran literas, entonces el espacio era extremadamente angosto, no veíamos nada. Él se pegó en la cabeza como cinco veces, y casi nos caemos del colchón de plástico que rechinaba horrible otras tres.
Sinceramente yo estaba con la mentalidad de "que pase lo que tenga que pasar en este verano", going with the flow, pero también soy muy directa y me gusta aclarar intenciones y situaciones en tiempo y forma, fue por eso que, cuando no me dejó irme de inmediato y me pidió que cuchareáramos tantito, se me hizo muy raro, y empecé a pensar que sí le gustaba realmente y no era solamente pura calentura. Estaba acostumbrada a que si es calentura no hay nada más. Me quedé, pero tenía varias preguntas en mente y sus intenciones no eran claras del todo, por ese gesto del final. Nos vestimos y cuando pasamos por el dining hall, donde era el baile, vimos que ya estaba prácticamente vacío, así que decidimos ir a Quirk a descansar. De camino me dijo algo que, en mi opinión, debió haber mencionado antes del encuentro y antes de decirme que me quedara un rato y de abrazarme.
"creo que esto deberíamos fingir que nunca pasó, porque vamos a ser colegas todo el verano y no quiero que interfiera con nuestro trabajo, y de preferencia que nadie se entere de esto"
¿Mixed signals muchísimo? ¿qué le pasaba? ¿por qué no pudimos tener esa conversación antes? Yo habría estado de acuerdo, pero por qué me tuvo que decir que me quedara y abrazarme como si me quisiera y asustarme. Además, todos nos habían visto perrear, todos nos habían visto salirnos del baile juntos, la gente no es tan pendeja, y cuando se lo planteé me dijo "ya pensaremos en algo". No entendía nada, y subiendo la colina hacia Quirk lodge yo no dije una palabra y a cada paso crecía mi enojo, por su forma de decir las cosas, por pensar que nuestros amigos eran tontos, por no ser claro desde el inicio. Llegando vi que Vane no estaba y me fui de inmediato a Blum, la casa del staff. Cuando llegué estaban todos mis amigos afuera sentados en círculo, y obviamente me vieron acercarme. Desde lejos empecé a oírlos "¿cómo ha ido? ¡que se han desaparecido un buen rato!" dijo José "tell us, tell us, what happened" y yo estaba tan enojada que los ignoré, entré, me senté en un sillón y le mandé mensajes a mi mejor amigo de México contándole todo. Una vez más tranquila, salí pensando en su "qeU nAdieE se eNtEre de eStoO, vamos a ser cOleGas tODo el VerANo y no quiero que interfiera con nuestro trabajo, ya pensaremos en algo." Me senté junto a ellos que aguardaban en silencio, y procedía CONTARLES TODO. "what an asshole!" "he looked nice though" "no way, I always knew he was a fuckboy, look at the way he dresses" "don't worry hun, he's not worth it".
Parte 4: la reconciliación
Después de no hablarle una semana (en tiempo camp es como un mes), pensé que no quería que me pasara eso de perder a mis amigos solamente porque tuve algo que ver con uno del grupito, así que decidí hacer las paces con él, olvidar lo sucedido, y aprovechar al máximo todo el verano. Sobre todo porque terminando la primera sesión nos íbamos a ir todo el grupito de internationals a NYC el fin, y él había reservado el hostal entonces no es como que lo podía evitar, tenía que hacer las cosas bien. Le envié un mensaje de que nos viéramos de nuevo, y como buen hombre, pescó la carnada y nos vimos, sólo que en esa ocasión yo quería hablar con él y nada más.
Le dije que no me pareció para nada que no hubiera sido directo, se disculpó torpemente, diciendo que "es una persona que sigue los instintos y que fluyeron así las cosas conmigo, pero que no quería nada serio". Le dije que yo tampoco, que estábamos en un campamento por dos meses y medio, y que en la vida real cada quién vivía en un extremo de la tierra, y que podríamos ser amigos con beneficios fwb el resto del verano, que conmigo no había problema pero que solamente fuera directo (básicamente que no se volviera a pasar de lanza). Me ofreció su mano abierta frente a él, y me dijo ¿amigos? Le di un apretón y muy formalmente le dije "ok, amigos".
Parte 5: Brooklyn bridge
Después de ese apretón de manos, cada que él quería un encuentro, me sonreía en los pasillos, me traía una ración extra de mi postre favorito, me encontraba en actividades y me decía lo bonita que me veía, fingía hacer luchitas conmigo cual niño de cuarto de primaria. Después me trataba normal de nuevo. Yo no tenía ningún problema con su actitud, pero me llamaba la atención y realmente seguía un poco sentida por lo del día del baile.
Terminó la sesión y nos trepamos al autobús lleno de niños neoyorquinos. El camión se estacionó en medio Manhattan y nosotros nos bajamos para sacar todas las maletas de los niños y entregarlas a los papás. Estaba chispeando un poco entonces todos íbamos incómodos con nuestros mega impermeables y los papás fresas queriendo que su maleta estuviera lista en el segundo que llegaban. Por fin a las 4:30 de la tarde se fue el último niño y nos dijeron que podíamos irnos. Empezamos a gritar de felicidad, a abrazarnos y a correr por las calles de Nueva York con destino a nuestro hostal en el barrio chino. Estábamos tan emocionados que no quisimos tomar el metro para no perdernos de absolutamente nada de la ciudad. Pasamos por Times Square y yo estaba literalmente boquiabierta, todos estábamos azorados y enamorados de la ciudad, nos quedamos un momento tomando fotos y videos y después seguimos hacia el sur. Caminamos fácil 30 calles, desde la calle 43 a Times Square y de ahí hasta Bowery Street, andando sobre Broadway street. En el camino paramos en un mini local de pizzas por un dólar y las comimos mientras seguíamos caminando hacia el hostal. Nos sentíamos ya neoyorquinos aunque estoy segura que nunca nadie tuvo más cara de turista que nosotros ocho.

Llegamos al hostal, dejamos nuestras cosas, descansamos un rato, compramos cervezas en una tiendita de ahí cerca, las contrabandeamos al hostal y después volvimos a salir cuando ya estaba oscuro. Porque ¡teníamos que seguir explorando la ciudad! Según los cálculos el puente de Brooklyn era la "atracción" más cercana que había. Emprendimos el camino de nuevo, no sentíamos realmente el cansancio, estábamos casi eufóricos. Patrik caminaba a mi lado y pronto nuestros dedos de las manos empezaron a rozarse, hasta que me tomó de la mano. En mi mente yo pensaba mil cosas: "por qué me toma de la mano, pensé que quería que nadie se enterara de nosotros que porque colegas y todo eso ¿le gusto bien? no, no te hagas ilusiones además me tomó modo pancake, no modo waffle, está medio rarito porque me recuerda a mi papá (modo pancake es como te tomaría de la mano tu papá: 4 dedos juntos y uno separado. Waffle es entrelazando todos los dedos). Dejando de lado todos esos pensamientos, llegamos al puente y nos quedamos sin habla. Todavía estaba medio nublado, entonces si veías hacia Manhattan podías ver los rascacielos de Financial District perderse en la niebla, todos con luces encendidas para ayudar a los aviones a verlos, con ambiente de Ciudad Gótica, parecía que iba a aparecer la batiseñal en cualquier momento. Queríamos echar un vistazo a la estatua de la Libertad. Y sí, la vimos desde lejos, muy lejos, una mancha verde sosteniendo un punto de luz, pero ¡era la estatua de la libertad!
Patrik y yo nos habíamos adelantado del grupo y estábamos platicando sobre la magnitud del puente y el hecho de que hubieran sido humanos como nosotros, quienes lo construyeron, sobre la habilidad que ha tenido el ser humano de construir edificaciones así de impresionantes, y después él mencionó que le entristecía que todo ello era a costa de gran contaminación para el medio ambiente. Guardamos silencio, meditando sobre aquello. Entonces empezó a chispear ligeramente, Patrik y yo nos volteamos a ver con ojos incrédulos de estar por primera vez en la Gran Manzana, por existir y por coexistir entre el mar de gente que llenaba las calles de la Ciudad, por coexistir entre nosotros, por habernos encontrado. Nos mirábamos de cerca, tan cerca que cerramos los ojos y entonces nuestros labios se encontraron. Y expresaron todo lo que las miradas ya no podían. A besos gritábamos al mundo que estábamos vivos. Conscientes y no, de que estábamos en una de las ciudades más increíbles del mundo, parados sobre el mismísimo puente de Brooklyn, junto a Ciudad Gótica, y la brisa cayendo sobre nosotros. A besos proclamábamos que las películas tenían razón, que todo lo que pasa en ellas es real, la magia que se siente es real, e incluso la parte de enamorarse en Nueva York, en medio del puente de Brooklyn, a media noche, es real.
Parte 6: hojas y estrellas
Cuando regresamos al campamento todo era un poco diferente entre nosotros. Ya no me buscaba solamente para algún encuentro, sino que podíamos quedarnos platicando horas sin que intentara que pasara otra cosa más que algún beso. Ya no guardaba apariencias prácticamente con nadie, y yo no entendía lo que pasaba, porque cada vez me gustaba más, pero dentro de mi mente volvía a aparecer la imagen de su mano extendida frente a mí, diciendo "amigos", muy formalmente. Pero también hacíamos expediciones hacia el bosque recolectando zarzamoras salvajes, nos acostábamos en el piso y disfrutábamos de estar solos, con las hojas de los árboles moviéndose sobre nosotros como único testigo de nuestro amor. Por mi cumpleaños me escribió la canción de cumpleaños típica de Hungría y la tradujo a inglés.

Realmente ya no actuábamos como amigos, pero no hablamos sobre eso entonces yo seguía mentalizándome a que no, y cuando quería confrontarlo y decirle "hey, me gustas y en esto no quedamos así que mejor aquí la dejamos antes de que salga lastimada", mis amigas me convencían de seguir going with the flow, disfrutando y en algún momento hablaríamos del tema.
Yo quería ir al observatorio desde que supe que había uno, así que un día fuimos. Enfrente, en el pasto, había varios letreros como los de los museos, con espacio de dos metros entre sí y formaban una elipse. Era una simulación del sistema solar, y en cada uno de estos letreros había información sobre cada uno de los planetas. Nos acercamos a la puerta. Estaba abierto pero no para la parte del telescopio. De todos modos me pareció el lugar más mágico que existía, prendimos una luz roja y tenue, y al presionar otro interruptor se activó una proyección de las estrellas en todo el techo. Era un lugar mágico para mí, lleno de mapas de estrellas y otras cosas de astronomía.
Acostados en el piso, viendo las estrellas me puse a pensar en lo mágico que había sido todo el verano, y en lo mucho que había aprendido a quererlo. Me entró un sentimiento horrible de impotencia porque el campamento estaba a punto de acabar y yo no estaba 100% segura de si él me quería tanto como yo lo quería a él. No sabía qué iba a pasar al terminar el campamento y todos esos pensamientos me aterraban. Bajo la tenue luz roja lo abracé y me solté llorando. Le dije que ya no podía aguantar más, que le tenía que decir que esto para mí ya no era "just friends" y que lo quería. Un poco extrañado me dijo que él a mí también, que se había encariñado mucho conmigo y que no me preocupara por el futuro y disfrutara del momento.
Parte 7: la despedida
Con el paso de los días se volvía más y más nostálgica cada actividad, sobre todo la última semana. Porque viviríamos los últimos todo: la última acampada, el último baile, la última fogatada de inicio y fin de sesión, el último día libre… Yo me tenía que regresar justo el último día pero él se quedó una semana más a "family camp", así que él y otros internacionales se quedaban, y Cynthia y yo nos íbamos. Yo había decidido regresar el siguiente año entonces las despedidas no me costaron tanto trabajo, pero muchos otros lloraban desconsolados. El día que me fui me acompañó a cobrar mi paga y después me llevó a la parte de atrás del pequeño castillo, en la entrada del bosque, desde ahí se ve también un pequeño puente que cruza un riachuelo.

Platicamos entonces por última vez y le pregunté ¿qué iba a pasar con nosotros? Me dijo que siguiéramos en contacto, que a él le interesaba mucho saber qué sería de mí en un futuro. Me dio un último beso y me regaló unos chocolates Lindt, que no sé cuándo o cómo los habrá conseguido porque vivíamos en medio de la nada, me pareció un muy lindo detalle pero también seguía confundida sobre si éramos o no éramos novios, o qué éramos, y también me hizo un video donde leía una carta en ESPAÑOL diciéndome lo importante que me había convertido para él. Nos dimos un último beso a la entrada del bosque y entonces fuimos a donde estaban los camiones. Nos abrazamos él y yo pero también a todos los demás. Yo no tenía lágrimas, estaba muy segura de que algún día volvería a ver a mis amigos. Él sin embargo no estaba tan seguro, al momento que arrancó el camión lo vi por la ventana con ojos llorosos y su palma haciendo un gesto de despedida. Adiós Patrik, amor de verano.
Epílogo
-Patrik no se había referido a mantener contacto cuando dijo que mantuviéramos contacto.
-Patrik se refería a tener una relación formal a distancia.
-Ana Pao aceptó un poco desconcertada al enterarse cuando Patrik dijo "tú como mi novia…"
-Patrik y Ana Pao intentaron mantener una relación a distancia durante seis meses.
-A lo largo de este tiempo se dieron cuenta de que en la vida real no eran las mismas personas que en el campamento.
-Se dieron cuenta de que tenían metas y prioridades muy distintas.
-También de que ambas culturas son demasiado diferentes.
-En enero de 2018 Ana Pao decidió terminar la relación por el bien de ambos.
-En junio de 2018 Patrik visitó a Ana Pao en México por dos semanas.
-No fue NADA incómodo.
-NO se besaron de nuevo un día en el antro que los dos habían tomado un par de copas.
-Los amigos de Ana Pao NO le dijeron "te lo dije" 30 veces.
-Ambos volvieron al camp en verano de 2018.
-En el camp se dieron cuenta que tampoco ahí podría ser lo mismo que el año pasado y decidieron, ahora sí, ser amigos.
-Patrik encontró de nuevo el amor, esta vez con una chica brasileña que es muy buena amiga de Ana Pao hasta la fecha.
-Ana Pao sigue soltera desde enero de 2018.

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