Fahrenheit 451

Actualizado: 9 may 2020
Me dijo mi tío que debería darle una oportunidad a los audiolibros. Que él me compraría uno, solamente tenía que elegirlo y listo. Elegí un libro que desde hace mucho tenía ganas de leer: Fahrenheit 451. Me tardé un poco en darle la oportunidad porque pensaba que escuchar audiolibros era como hacer trampa, que no era leer de verdad. Lo puse entonces en el coche, para pasar las horas de tráfico entretenida, no tenía nada que perder pues ese tiempo pasaría de todos modos. Conforme lo fui escuchando quedé completamente enamorada de los audiolibros. Un buen narrador era esencial para su éxito: las pausas, la entonación, el cambio de tono de acuerdo al personaje, la respiración. Todo es importante, y el narrador de este libro usó todos estos recursos de la mejor manera posible.
Fahrenheit 451 es un a distopia futurista en estilo de prosa pero también con bastantes recursos poéticos. Narra la historia de un bombero, en este futuro los bomberos se encargaban no de apagar incendios, sino de incendiar libros. Era la forma de los gobernantes de tener al pueblo controlado y embobado en transmisiones televisivas vacías, ya que, decían, los sentimientos solamente te hacían infeliz. Profundizar en temas te hacía infeliz, y eso ocasionaba que pensaras y quisieras hacer algo al respecto. Bradbury nos trae la moraleja, como yo la entendí, de que los libros te hacen pensar, y te causan sentimientos (buenos y malos), te hacen cuestionarte las cosas, te dan humanidad.
En lo personal, me pareció excelente su forma de plantear esta distopia, la cual sigue siendo muy real y creo incluso que estamos viviendo ya en ella ahora más que nunca, pero en lugar de pantallas gigantes en toda nuestra casa, son pantallas pequeñas en la palma de nuestra mano. Admiro la visión de Bradbury porque pensó en cosas como drones, audífonos inalámbricos y tabletas electrónicas mucho antes de que existieran. Y toda esta tecnología puede resultar muy peligrosa porque tiene a todas las personas sinceramente embobadasy pegadas a ella las 24 horas. Actualmente no queremos sentir, solamente queremos disfrutar. Pero creo que tiene razón el autor, y es necesario seguir siempre leyendo, para saber cómo eran las cosas antes, reconocer patrones en la humanidad, cuestionarlos e intentar evitar que se repitan. La lectura es un arma contra la ignorancia y contra los errores humanos. Si más personas leyeran, habría más personas luchando por los derechos humanos y cosas que realmente importan, en lugar de pelear por 'memes' en internet. LEAMOS MÁS.
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